The Blessed Virgin and Saint Anne, adapted from a photo by Paul Flores; used with permission.

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Fantasías y Distracciones

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Introducción | Entendiendo, no Ignorando | La Definición de Fantasías (o;Tentaciones) | La Relación Entre los Pensamientos y los Sentimientos | Fantasías Sexual | Fantasías de Grandiosidad | Fantasías Malvadas | Fantasías Auto-destructivas | Un Ejemplo Benigno | Sugerencias Prácticas | Observaciones Concluyentes

 
CUALQUIER tipo de distracción durante la oración, sea sexual o de otro tipo, es un problema común. A Thomas à Kempis le hacían agonizar sus pensamientos que vagaban durante la oración (La Imitación de Cristo, Libro 3, cap. 48). Santa Teresa de Ávila describió problemas similares también; concluyó que el problema se deriva del Pecado Original.

  

Así que no es bueno para nosotras que seamos disturbadas por nuestros pensamientos [no deseados], ni nos debe preocupar. Si el demonio los causa, cesarán con esta suspensión. Si vienen, como suelen hacerlo, por una de las miserias heredadas con el pecado de Adán, seamos pacientes y aguantémoslas por el amor de Dios, ya que estamos además sujetas al comer y al dormir sin poder evitarlo, que ya bastante aflicción es.

  

El Castillo Interior
IV:4.11

  
Entendiendo, no Ignorando

Los místicos católicos que han comentado respecto al problema nos demuestran, por lo tanto, que en los días antes de la psicología del inconsciente la solución espiritual común a los pensamientos y a las sensaciones no deseadas era simplemente ignorar tales disturbios. Y el Padre Dubay, en su excelente libro, nos ofrece un consejo similar.[1] Pero el Padre Dubay no es psicólogo y la psicología, cuando aplicada cuidadosamente en un contexto católico, nos deja hacer más que meramente tolerar tales distracciones. Es decir, en vez de ignorar tus distracciones puedes entenderlas realmente (o, en lenguaje psicológico, interpretarlas) como una manera de asistir a tu purificación y crecimiento espiritual.

  
La Definición de Fantasías (también conocido como Tentaciones)

Ahora, según lo utilizado en el contexto de la psicología del inconsciente, las fantasías no significan necesariamente soñar despierto, o algo con una miniatura historia, o una trama bien desarrollada. Ni necesariamente las fantasias son producidas conscientemente por un acto de la voluntad; ellas pueden muy bien ser producto inconsciente del intelecto.[2] Una fantasía puede ser simplemente un recorte de una imagen mental que evoque una cierta reacción emocional o proceso mental.

Debido a que las fantasías puede tentarnos a actuar sobre ellas, podemos muy bien llamarlas por su nombre teológico: tentaciones.

  

Muchas personas tienen la idea errónea de que los santos han nacido santos y que son tan puros que no tienen tentaciones. Pero la verdad es que todos somos seres psicológicos, y así que todos tenemos tentaciones. Los santos son aquellos que se han entrenados a sí mismos a usar auto-moderación y no actuar sobre sus fantasías, es decir, a no a “ceder” a las tentaciones.

  

 
La Relación Entre los Pensamientos y los Sentimientos

En el ámbito de la psicología cognitiva moderna, la relación entre los pensamientos y los sentimientos, tiende a reducirse a un concepto básico: cuando una emoción (por ejemplo, el miedo) le sigue a un evento (por ejemplo, encontrarse con aire turbulento en un avión), el evento en sí no es la causa total de la reacción emocional.

“¿Qué?” dirás tú.

Pues, detengámonos aquí y consideremos la forma en que parece suceder:

Evento

Emoción

Comportamiento

Aquí está, en realidad, la manera en que sucede:

Evento

Creencia

Emoción

Comportamiento

Es decir, una creencia (por ente, un pensamiento) se entre pone entre el evento y la emoción. Por ejemplo, cuando experimentas la turbulencia por primera vez en un avión, quizás pienses para dentro de ti: “¡Oh, no. Ahora vamos a chocar!” Y así que te sientes con miedo, y entonces te envuelves en actúas con comportamientos (como el consumir alcohol) para hacerle frente a esa sensación de miedo.

Pero consideremos lo que pasaría si tu primer pensamiento hubiese sido, "¡Wow! Esto es divertido! "Sentirías una emoción completamente diferente al miedo, ¿no? Pues, esa es la idea detrás de la psicología cognitiva. 

Por lo tanto, si experimentas una sensación que se parece a aparecer de la nada, sería un error psicológico y espiritual el afirmar que no hay ninguna fantasía conectada a ella; con cierta curiosidad psicológica [3] una imagen mental conectada o algún pensamiento puede ser identificado. Hecha esa conexión, entonces puedes comenzar a comprender la razón psicológica de aquella sensación—y con ese entendimiento, tienes los recursos para contenerte a ti mismo para que no exhibas una conducta inapropiada de ceder y actuar en la tentación—o de castigarte a ti mismo por ello.

Tres pasos sencillos pueden ayudarte aquí:

1.

Primero reconocer la situación en que las fantasías de distracción se presentan. Por ejemplo, ¿estás orando mientras aun sientes los efectos de un comentario crítico de alguien? ¿Estás orando por alguien que tiene cierta conexión emocional contigo? ¿Ó estás orando en meditación sobre un tópico spiritual en particular?

2.

Entonces pregúntate qué cosa podría estarte diciendo la fantasía con respecto a tu debilidad en esa particular situación. Esto te dará una pista sobre lo que tú inconscientemente deseas en ese momento.

3.

Luego, reconociendo cómo tú deseas actuar inconscientemente, escoge libremente actuar con comportamiento espiritualmente saludable.

 
Fantasías Sexual

Las fantasías sexuales, sean pensamientos o sentimientos, se presentan a menudo como imágenes de satisfacción cuando, debido a otras circumstancias, nos sentimos ineficaces, cansado, desvaluados, vacíos, o solos. La experiencia de excitación genital apunta a un anhelo por una intoxicante fusión existencial con un “otro” para ocultar la realidad indeseada de tu propio quebrantamiento, de modo que puedas experimentar el éxtasis de trascender el “desconocido” o de “ser vistos” (las fantasías masculinas comunes) o de “estar llenas” (una fantasía femenina común). Las fantasías homosexuales pueden invertir estos papeles: un hombre puede desear ser lleno de la fuerza de un padre (quién en realidad era débil, o ausente, o cruel); una mujer puede desear de ser visto por una madre (quién en realidad era cruel o negligente o asfixiante). Las combinaciones pueden ser casi infinitas, y ellas todo el punto a cierta carencia del reconocimiento de la niñez, de la dirección, o de la aceptación incondicional que resuena con una carencia actual del reconocimiento, de la dirección, o de la aceptación.

Las fantasías sexuales también pueden derivarse de los recuerdos de las actividades sexuales del pasado—sean voluntarias o infligidas abusivamente—que en la actualidad estan cargadas de sentimientos de culpa o pesar o hasta de ira. En este contexto, los hombres pueden tener fantasías de violar, y las mujeres (y algunos hombres) pueden tener fantasías de ser violadas.

  

Cuando trabajes para entender sentimientos sexuales, acuerdate que los unicos dos sentimientos que debemos de estar experimientando in la oracion son sentimientos espirituales de compunction y un sentimiento espiritual general de “calor” en la presencia de Dios. Pero si este calor adquiere la calidad de la sensación natural de la excitación genital, entonces consideralo una fantasía sexual que requiere la exploración psicológica.

  

 
Fantasías de Grandiosidad

Fantasías de grandiosidad leves (por ejemplo, ser un héroe, o tener una fuerza notable o la ecuanimidad para obtener la ventaja en una situación social) son comunes en condiciones normales de la psicología. Estas fantasías habitualmente se derivan de las experiencias de dolor, o insulto, y representan el deseo de superar los sentimientos de impotencia con imágenes en donde uno se siente poderoso y “en control”.

Nótese, sin embargo, que, mientras más las heridas emocionales aumenten en intensidad o duración, las fantasías de grandiosidad puede convertirse cada vez más desordenadas, resultando en un trastorno de la personalidad, en manía, o en una preocupación por lo oculto (como una manera para sentirse poderosos, por lo que uno sabe).

 
Fantasías de Maldad

Fantasías “maléficas” (por ejemplo, la violencia o el matar) puede resultar por un deseo de compensar por algún dolor percibido con actos de odio y venganza.

 
Fantasías Auto-destructivas

Fantasías auto-destructivas pueden resultar cuando se percibe el comportamiento (o las propias palabras) de rechazo de un padre y luego, se internaliza el sentir del padre como creencia propia y, por lo tanto, terminas deseando castigarte a ti mismo. Por otra parte, este deseo de querer castigarte a ti mismo puede tener dos componentes.

En primer lugar, al infligir dolor a ti mismo, tú eres quien controlas su intensidad y duración, en vez de sentirse como una víctima indefensa.

En segundo lugar, dolor auto-infligido puede ser un castigo por la culpa que sientes de estar enojado con sus padres por el dolor que te causan.

  

Por ejemplo, piensa en esto: Una mujer, recién casada con un hombre que resulta ser irresponsable, y ahora desesperanzadamente embarazada con un niño que ella no desea. Justo desde el vientre, ese feto que se está desarrollando será “infectado/a” psicológicamente con la creencia de que "sería mejor si estuviera muerto/a.”

O tal vez una mujer está demasiadamente inmadura emocionalmente para atender a las necesidades de un bebé. A la misma vez que ese infante está luchando con el oscuro terror de la negligencia hacia él, será “infectado/a” psicológicamente con la creencia de que “sería mejor si estuviera muerto/a.”

O tal vez el niño es un "accidente" viviente; el resultado imprevisto de un mero placer sexual despojado de cualquier responsabilidad hacia la reproducción. A la vez que ese niño está luchando con un solitario y emocional aislamiento de sus padres, será “infectado/a” psicológicamente con la creencia de que “sería mejor si estuviera muerto/a.”

De cualquier forma que se haya originado—en el útero, cuando era infante, o a lo largo de la niñez—el deseo inconsciente del niño será el de destruirse a sí mismo en cumplimiento del rechazo que siente de sus padres. Y ese deseo persistirá incluso en la adultez, en donde causará sus propios estragos secretos, a menos que sea reconocido y curado.

  

 
Un Ejemplo Benigno

He aquí un ejemplo benigno de una distracción que hace sentido perfecto:

  

Rezando el Rosario, durante la Agonía en el Huerto, una vez visualicé espontáneamente el gato de mi vecina caminando en mi apartamento. Entonces de pronto pensé, “¿Por qué rayos estoy pensando en un gato?” Gradualmente, caí en cuenta; Me acordé de los preparativos que mi vecina y yo habíamos estado haciendo en anticipación a la estadía de su gato conmigo por un corto periodo mientras que ella vacacionaba. Por consiguiente, identifiqué el motivo implícito de la fantasía: anticipación. Al anticipar la ausencia de mi amiga (por medio de la imagen de su gato en mi cuidado), experimenté la mismísima base psicológica de agonía que todos los seres humanos—incluso Cristo en el huerto—suele experimentar cuando se mira hacia un futuro que ofrece una sensación sombría—simbólica o real—de dolor y pérdida.

  

 
Sugerencias Prácticas

El punto a todo esto es, que no importa cuál sea la fantasía, “apunta” a un profundo anhelo por algo que está escondido de su consciencia. 

Por lo tanto, el mejor antídoto para cualquier fantasía problemática es la Adoración Eucarística. Esto puede ser en una capilla [4] o puede ser en un proceso mental que sea efectivo sin importar donde te encuentras. Recuérdate a ti mismo que Dios mismo—tú anhelo más precioso—está escondido dentro del Sacramento y Su Presencia escondida es una Presencia Real que compensa por mucho cualquier cosa careciente en tu vida.

Con este aviso, tú puedes hacer algo sobre tus distracciones que sea espiritualmente práctico.

Si pensamientos de comida te siguen distrayendo cuando te sientes preocupado por un futuro incierto o por sentimientos de un vacio emocional, entrénate a ti mismo a desear únicamente la santidad.

Si fantasías eróticas te perturban cuando te preocupas por sentirte inefectivo, cansado, impotente, solo, o con dudas, entrénate a ti mismo a buscar y encontrar únicamente en Cristo, y no en el cuerpo de otra persona, verdadera consolación y reconocimiento.

Si fantasías grandiosas de venganza te perturban cuando sientes molestia por los insultos, entrénate a ti mismo a confiar en la perfecta justicia de Dios—y no en tu poder u orgullo—y a confiar tu dolor en las manos de Dios.

Si fantasías malignas te perturban, acuérdate del mandato de Cristo de no odiar a tus enemigos sino que debemos amarlos y orar por ellos. Entrénate a ti mismo a decirle a tus fantasías aquello mismo que Cristo dijo cuando escuchó algo contrario a Su misión: ¡Aléjate de Mi satanás! Me eres un obstáculo. Tú no piensas como Dios, sino como piensan los humanos” (Mateo 16:23).

Si fantasías de auto-destrucción te perturban, no trates de pelear contra ellas, porque nunca podrás batallar contra el inconsciente o contra diablo y ganar. En vez de eso, entrénate a ti mismo a decir cortésmente, “Yo oía estas cosas cuando era maltratado de niño; pero ya no tengo más necesidad de escucharlas.”

 
Observaciones Concluyentes

Las fantasías no van a desaparecer únicamente porque interpretas el por qué las tienes. Sin embargo, mientras más puedas entrenarte a ti mismo a través de la disciplina, a responder con la solución espiritual adecuada, cuanto más fuerte serás en la perseverancia y la fe.

  

. . . durante estas pruebas, no pierdas tu paz, vive en Mi presencia. . . . ten la certeza de que te estoy mirando y apoyando. . . . si sólo estás dispuesta a luchar, sepas que la victoria es siempre está siempre de tu parte. . . . luchando valientemente me das gran gloria y acumulas méritos para ti misma. La tentación te da la oportunidad de mostrarme tu fidelidad.

  

—dicho a santa Faustina por Jesús,
Diario (1560)

Además ten en cuenta que las fantasías espontáneas (“pensamientos e imaginación”, como San Juan de la Cruz los describe) son productos del intelecto, no de la voluntad. Es decir, fantasías verdaderamente espontáneas no son creadas conscientemente.[5] Por lo tanto, no necesitan ser confesadas sacramentalmente, porque son pecados veniales, no pecados mortales. (Ver el Catecismo de la Iglesia Católica, 1458). Sin embargo, para el bien de tu pureza espiritual, esas fantasías tienen que ser, confesados psicológicamente; es decir, se tienen que decir—conscientemente ser admitidas poniéndolas en lenguaje hablado—para que su significado inconsciente pueda ser interpretado, liberándote de la esclavitud de su poder repetitivo.

Sin embargo, si llevas a cabo una fantasía, sea mediante la masturbación o algún otro acto voluntario de sexo, violencia, o venganza, entonces rápidamente sales de la realidad de pecado venial para meterte en el de pecado mortal.

 
___________

1. Dubay, Thomas. (1989). Fire Within. San Francisco: Ignatius Press (ISBN 0-89870-263-1). Ver pp. 232-233.

2. El moderno término psicológico intelecto abarca dos componentes que la teología académica ha distinguido tradicionalmente: el intelecto mismo (una facultad del alma) y la mente (o la imaginación). Así, para ser teológicamente preciso, se puede decir que “las fantasías son producto de la imaginación”, pero a los oídos modernos eso sonaría absurdamente auto-evidente.

3. En el lenguaje técnico del psicoanálisis, esta “curiosidad” que podría llamarse la libre asociación, un proceso mental por el cual una palabra o imagen de forma espontánea trae a la mente otras palabras o imágenes. Así, en nuestro contexto actual, si puedes identificar un pensamiento o una imagen mental que se presenta unido a un sentimiento, puedes centrar tu atención sobre ese pensamiento o esa imagen y preguntarte a ti mismo cuales otros pensamientos o imágenes vienen a tu mente. El seguir tras las “pistas” de una cadena de asociaciones puede conducirte a la experiencia original que produjo la sensación en el primer lugar.

4. Entonces, ¿qué hacer si las fantasías te están molestando, a la misma vez que te encuentras, por ejemplo, en una capilla ante el Santísimo Sacramento? Primero, acuérdate del aspecto mental de la adoración: que la presencia oculta de Cristo es una Presencia Real, y esto más que compensa cualquier falta en tu vida. Entonces, como un acto de oración, discierne de qué has carecido recientemente en tu vida. Luego contempla el remedio espiritual para esa carencia, como se describe anteriormente.

5. Lenguaje psicológico moderno se refiere a “fantasías” creadas conscientemente como soñar despierto, que son actos de la voluntad.

 

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