The Blessed Virgin and Saint Anne, adapted from a photo by Paul Flores; used with permission.

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Sanación Sicológica
en la Tradición Mística Católica Romana

La Herejía

Herejía es “diversidad” . . . diversidad es herejía.

English 

 
La Pregunta | Rechazar las Gracias | Condonando el Pecado

 
COMO PARTE de estudiar la Tradición de la Iglesia, cada persona que se llama a sí misma cristiana debe desarrollar un entendimiento del concepto teológico de la herejía.

 
La Pregunta

Ahora, a muchas personas en el mundo de hoy se les erizan los pelos de coraje cuando se usa la palabra herejía, pero técnicamente todo protestante es un hereje. Y todos los que se llaman cristianos que estan en desacuerdo con la verdadera fe son herejes. La palabra hereje procede de la palabra griega hairetikos que significa “poder escoger”. Por lo tanto, un hereje es alguien que escoge algunos aspectos de la Fe y rechaza otros aspectos de ella. Entonces, hablar de herejía no es pasar juicio; es simplemente un hecho.

Cuando un criminal parado en corte escucha al juez decir, “Esta corte lo encuentra culpable y lo sentencia a diez años de cárcel”, eso es pasar juicio. Así también, cuando alguien dice, “Vete al infierno”, eso es pasar juicio.
 
Pero hacerle ver a alguien que está viviendo en pecado y que se encuentra en un grave peligro de terminar en el infierno es una advertencia, no una sentencia. Lo que pasará realmente con esa pobre alma . . . pues, sólo Dios puede hacer ese juicio. 

Por consiguiente, cualquiera que desea entrar de lleno a la fe católica, tiene que plantearse esta pregunta: ¿Cuándo los individuos rechazan varios aspectos de la verdadera enseñanza católica—y con frecuencia los trata con desdén y hostilidad—rechazan tambien la salvación que les ofrece Cristo a través de Su Iglesia?

¿Podrá salvarse alguien
fuera de la Iglesia?

 
Para contestar a esta pregunta, tenemos que considerar dos tópicos por separados, pero interrelacionados: el rechazo de las gracias, y el condonar el pecado.

  
Rechazar las Gracias

A través de la Iglesia Católica todos los católicos obtienen todas las gracias necesarias para que puedan trabajar su salvación. Estas gracias no sólo incluyen los siete sacramentos [1] (Bautismo, Confirmación, [o Crismación], La Eucaristía, Penitencia, Unción de los Enfermos, [comúnmente llamado “Extremaunción” cuando se administra cerca de la muerte], Orden Sacerdotal, y Matrimonio) sino también todas las devociones que nos ayudan a orar constantemente por las necesidades y el bien de otras almas, y para sustentarnos en nuestros esfuerzos de hacer sacrificios por los demás.

Bien, como parte de su protesta en contra de la Tradición Católica, los protestantes rechazan la mayoría de los sacramentos. Algunas sectas protestantes rechazan todos los sacramentos con excepción al Bautismo y el Matrimonio. Muchos católicos tratan a los sacramentos con tanta ignorancia que llegan a profanarlos. Los protestantes también rechazan a las devociones católicas tal como la oración intercesora a la Santísima Virgen y los santos. Todos los protestantes rechazan la Verdadera Presencia de Cristo en la Eucaristía. Por más que conversemos con Cristo en nuestro corazón por medio de la oración, nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo y necesitamos de la nutrición física del Cuerpo y la Sangre de Cristo para que sea nuestro sustento en el trabajo duro por nuestra salvación. 

No obstante, el rechazar tantas gracias de Dios, después que no se vuelva sacrilegio,[2] no es necesariamente un pecado mortal, pues aunque afecta la cercanía a Dios, y ofende y lastima a la caridad, quizás no la destruye totalmente.

Por supuesto, al rechazar tantas gracias, tal como la Eucaristía, el Rosario, La Corona de la Divina Misericordia, y La Liturgia de las Horas, ningún alma—protestante o católica—podrá avanzar muy lejos hacía la perfección espiritual. Aunque pueda arreglárselas para evitar el pecado mortal, morirá agravado por sus ataduras al mundo secular, tendrá muchas manchas para quemar en el purgatorio, y probablemente será únicamente una chispa de santidad en el cielo comparado a la luminiscencia estelar de los grandes santos que se donaron totalmente a Cristo sin protestar.

 
Condonando el Pecado

Comoquiera, el rechazo de las gracias tiene una consecuencia sicológica insidiosa. Sin podernos agarrar fuertemente a la roca de la verdadera Fe seremos soplado a mar abierto, sin sentido de dirección y sin ningún poste que nos indique el camino, y, en este sitio desolado y vacío, nos volvemos susceptibles a los engaños e ilusiones de los deseos humanos. Aunque tratemos de seguir nuestras consciencias con frecuencia vemos las cosas como nosotros las queremos ver, y no de acuerdo a lo que es bueno para nosotros—o lo que sería de verdadero provecho para los demás. Y entonces, ciegos y perdidos en el orgullo, profanamos el amor y caemos presa a todas las tentaciones del pecado. 

Y esto es precisamente lo que ha pasado a las sectas protestantes y a los católicos en disensión. Por separarse de la doctrina católica, y dejarse llevar por la corriente del aire sentimental del día que esté soplando, todo se vuelve relativo. Poco a poco el pecado pierde su repugnancia. Y al poco tiempo, aun aquellos que estan bautizados, y que (supuestamente) han renunciado a los caminos del diablo comienzan a creer que el pecado en realidad no es pecado. Y, con intención o sin ella, terminan condonando al pecado. 

Lea sobre la cegueras humana
tal como se ve por los ojos de Jesús

 
Considera, por ejemplo, los siete pecados capitales (o mortales): orgullo, avaricia, envidia, ira, glotonería, pereza, y lujuria. Míralos de cerca en su contexto de vida contemporánea en la América protestante. [3]

El orgullo, la avaricia, y la envidia se han vuelto las prácticas estándares en los negocios y los deportes.

¿La ira? El enojo y la venganza se han vuelto tanto la práctica diaria de nuestro sistema legal y político, como un estilo de vida en nuestras calles y en nuestras casas.

¿Y la glotonería? Las panzas y la obesidad se han convertido en sello característico de la nación, con referencia al desenfrenado e insaciable comsumerismo.

¿La pereza? El descansar nuestras panzas al frente de la televisión por varias horas diariamente se ha vuelto el ejercicio nacional, con referencia a la indiferencia creciente hacia la auto-disciplina y la integridad personal.

¿Y la lujuria? La fornicación se ha convertido en deporte recreativo. Las píldoras anticonceptivas se han convertido en parte del aseo personal, igual que peinarse el pelo. La homosexualidad, la bisexualidad, y la heterosexualidad se han vuelto un asunto de preferencias como lo es el caffe latte o el cappuccino. El divorcio se ha vuelto tan significante como un cambio de aceite automovilístico. El aborto se ha convertido únicamente en un tratamiento médico que elimina los indeseables efectos secundarios de la fornicación.

En todo esto, la vida es reducida al denominador común más bajo—placer personal y conveniencia—y el pecado se ha convertido en tan sólo una forma de vida.

Aquí, entonces, encontramos el verdadero peligro de la herejía protestante—tanto para los protestantes como para los católicos que estan sujetos a sus influencias perniciosas. Cuando las verdaderas virtudes católicas—tales como la castidad; la humildad; la modestia; desprendimiento del mundo; sufrimiento y obediencia; y oración y sacrificio como obras de misericordia——se dejan a un lado, entonces se condona el pecado. A la vez que se condona el pecado, no puede haber arrepentimiento. Y si un alma no se arrepiente de sus pecados, no puede salvarse.

En la aviación, un piloto volando en la noche oscura sin ningún horizonte iluminado como referencia, puede desorientarse y posicionar al avión en lo que apropiadamente conocemos como el espiral mortal—una bajada en picada de forma espiral en dirección al suelo. Incluso cuando el avión está descendiendo a su destrucción, las fuerzas centrífugas van a contrarrestar la fuerza de gravedad, y el piloto “sentirá” que todo anda normal. Por supuesto, los instrumentos de vuelo dirán la verdad, pero, como todo se siente OK, el piloto va a ignorar los instrumentos, pensando que se han dañado.

Y así, con esta lección en aviación, quizás ahora puedes entender cómo alguien puede, perdido en herejía, seguir viviendo en pecado mortal, y sin embargo, sentirse que él o ella vive una vida cristiana. Engañados por deseos sentimentales de ser “acogedores” e ignorando los instrumentos—la Tradición de la Iglesia Católica—será sólo un asunto de tiempo antes de que él o ella descienda en picada a su destrucción total, al escuchar a Cristo el Juez decir, “Tu dices que comiste y bebiste conmigo, pero yo no te conozco; apártate de mi y vete a las oscuridades”. 

___________

1. ¿Qué exactamente es un sacramento? Un sacramento es un signo visible (sacramentum) del misterio de la salvación (mysterium). Los sacramentos, dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “son signos eficaces de gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia...Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento. Dan frutos en quienes los reciben con las disposiciones requeridas” (§ 1131).
 
2. Sacrilegio, dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “consiste en profanar o tratar indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, y las cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente” (§ 2120).
 
3. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Presidente Roosevelt en privado le dijo al Secretario de Hacienda Henry Morgenthau, Jr, y la persona católica asignada, Leo Crowley, “Ustedes saben que ésta es una nación protestante, y que los católicos y los judíos estan aquí en sufrimiento”. Vea The Conquerors: Roosevelt, Truman and the Destruction of Hitler’s Germany 1941-1945 (Simon & Schuster) de Michael Beschloss. Un pasaje puede hallarse en “FDR’s Auschwitz Secret,” by Michael Beschloss, Newsweek, October 14, 2002.

 

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Recursos Adicionales
 
Dissent:

Our Lady’s Warriors: Dissent Index
THE CROSS AND THE VEIL  provides some insightful commentary about so-called spiritual practices that really dissent from the true faith.
 
Purgatory:
Treatise on Purgatory by Saint Catherine of Genoa
 
On “Chastity – In San Francisco?”:

The Sweet and Easy Way . . . but beware . . . the only escape from the darkness of sin is in seeking the light of the cross.
 
The Basic Concepts of Self-help —Sacrifice, Obedience, and Prayer
Spiritual Healing —how to heal emotional wounds the Christian way
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