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Dios
es amor, no el pecado. |
Espiritualidad |
Religión | Propio
Interes |
El Peligro de la Depravación Moral |
El Peligro en la Ofensa a la Castidad |
El Peligro del Encaprichamiento con los Fenómenos Místicos |
Compunción
N EL
MUNDO de hoy, especialmente en el área de la bahía
de San Francisco, con frecuencia oímos de personas que claman valorar
la espiritualidad. En este sentido de Nueva
Era, la espiritualidad no significa mucho más que el conocimiento
de algún tipo de alumbramiento que impregna la vida de
uno, con una sensación esotérica del más allá
aunque sin hacerle demandas particulares a nadie.
Espiritualidad
Sin embargo, en su sentido
mejor y más práctico, espiritualidad puede ser
psicológicamente definido como un sistema interior de creencias
que provee a la persona con un sentido de confianza y conforte emocional
que transciende el yo
consciente.
La espiritualidad llega
a ser valiosa como un primer paso que nos conduce lejos del enfoque
psicológico en si mismo. Pero solo es un primer paso. Y con frecuencia
es un traspaso que nos lleva dentro de nuestras propias ilusiones narcisistas,
por más esotéricas que nos puedan parecersegún
lo describo abajo.
Religión
En contraste, la
religión (derivada del latín religare, unir de nuevo)
se refiere a las creencias y las prácticas con las que adoramos al
Dios quien nos creó.
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Nuestra
ayuda esta en el Nombre del Señor
que hizo el cielo y la tierra. |
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Salmo
124:8 |
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Por consiguiente, la
religión esencialmente denota un estilo de vida que nos lleva lejos
de nuestro auto-enfoque y de regreso a Dios en adoración y
agradecimiento.
Sin embargo, date cuenta
que, si la religión no tiene una espiritualidad que le este soplando
vida en ella, la religión no será mas que una seca intelectual
superstición. Es decir, a menos que
la religión sea un estilo de vida que
provee conforte y confianza espiritual, será rígida y sin vida.
Y es por esta precisa razón que son tantos los niños que
rechazan la religión de sus padres:
¡No es relevante a mi estilo de vida!
Una vez que entendamos
tanto la espiritualidad como la religión apropiadamente, entonces
vamos a poder hablar, como lo hago yo aquí, de una espiritualidad
místicaes decir, una firme formación en la religión
cristiana que nos permite vivir nuestra fe con una asombrosa reverencia,
en vez de intelectualmente. Esta espiritualidad
nos puede guiar en nuestras prácticas religiosas a buscar una profunda
purificación del corazón y del alma, y a aceptar, en perfecta
y casta obediencia, las demandas de
amor que Cristo puso sobre nosotros: negarnos
a nosotros mismos, tomar nuestra cruz, y seguirle a Él
en la misión santa de llevar almas de regreso a Dios en adoración
y gratitud.
Propio
Interés
La naturaleza humana
es de tal manera que, sin ninguna guía exterior, tendemos a buscar
solamente nuestro propio interés. La historia bíblica de los
hebreos antiguos revela que, una y otra vez, buscamos a Dios cuando estamos
en una crisis y luego nos olvidamos de Él cuando las cosas comienzan
a verse color de rosas.
San Pablo se topó
con esa misma naturaleza humana los entre los griegos de Corinto. Corinto,
después de todo, era una de las ciudades de más corrupción
moral en Grecia, como una combinación de Las Vegas,
San Francisco, Hollywood, y la Ámsterdam de
hoy. Así de malo. Y la iglesia en Corintios le proporcionó
a Pablo dolores de cabeza constantes.
Ciertamente, através
de su historia, la Iglesia ha tenido que lidiar con discusiones y peleas
casi constante sobre qué, en verdad, nos pidió Cristo, porque
el camino duro y estrecho, a muchas personas, les ha parecido demasiado estrecho
como para permitirles cabida, mientras continúan envueltos en todos
sus intereses propios.
Por lo tanto, aquellos
que escogen vivir vidas de santidad por medio
de la contemplación y la oración necesitan
reconocer los peligros que através del camino son, básicamente
inevitables.
El Peligro
de la Depravación Moral
La depravación
moral no es un término muy utilizado en el mundo de hoy.
Después de todo, en el nombre de diversidad se vale cualquier
cosa hoy día. Y cuando cualquier cosa va a toda parte, todos los caminos
llevan a ninguna parte. Lo que una persona ve como depravación, otra
persona lo ve como . . . pues, interés propio.
Así que hay muchas
formasespecíficas de aspiraciones místicaspor la
cual una persona puede perder el sentido de dirección moral casta
y caer en la depravación.
La
Mentalidad 007
En las historias de
ficción de James Bond la designación de doble O
señalaba que un espía era de un valor tan extraordinario y
específico que, indiscutiblemente, tenía una licencia para
matar a cualquiera, al llevar a cabo su misión secreta. De manera
similar, muchos místicos con estilos particulares, através
de los tiempos han desarrollado una creencia de que ellos tienen una
relación con Dios tan alumbrada y extraordinaria que les permite hacer
cosas que son moralmente prohibidas a las personas de menos santidad. Este
relativismo moral esencialmente equivale a una licencia para
pecar.
Desde los milagreros
en Corintos que retaron a Pablo, a los mesalianos (o eúquitas) quien
le dio dolores de cabeza a Basilio
de Cesaréa en el cuarto siglo, desde los albigenses que fueron suprimidos
por Santo
Domingo con sus prédicas en el siglo trece,
a los jansenistas quienes fueron suprimidos por San Luís María
de Montfort con sus prédicas en el siglo dieciocho, a la persona
común del mundo de hoy que dice, O, ya vienes con tu dogma de
nuevo. No tengo uso para dogma. Si Cristo me dijese en mi corazón
que Él quiere que yo me case con una persona divorciada, yo lo
haría. Es asunto mío y de Cristo, es todo lo misma cosa.
Licencia para pecar. Todo esto se burla de las exigencias de la castidad
cristiana.
Los mesalianos, por
ejemplo, creían que en toda persona había maldad que no podía
ser superada únicamente por gracia sacramental. Ahora, en cierta forma,
hay algo de verdad en esto; en el sentido de que una aceptación pasiva
de los sacramentos, sin una concomitante
disposición de ser transformados y fortalecidos por ellos,
no sumará a mucho beneficio espiritual. Pero los mesalianos, fallando
al no entender el punto, enseñaron que solo oración intensa
y contemplación ascética puede hacer la tareasi era lo
suficientemente contundente como para producir efectos sicológicos
palpablesy abandonaron los sacramentos junto a la
asistencia eclesial.
Similarmente, los
albigensesderivados del maniqueísmo que casi atrapó a
San Agustín en su juventudenseñaba sobre una salvación
garantizada en el contexto de una completa indiferencia hacía la
moralidad. En sus esquemas de cosas, nada que hiciera o no hiciera la persona
hacía diferencia alguna en la salvación de la persona: el diablo
creó al mundo, Dios creó el espíritu, así que
todo el mundo terminará en el cielo de
todas formaso así creían
ellos.
Igualmente, aquellos
que seguían el jansenismo, una forma de quietismo quietismo
(ver abajo), mientras complacidos esperaban su bautismo espiritual
rehusaban toda disciplina moral. Los jansenistas, como los albigenses,
creían que por la caída fuera de gracia de Adán y Eva,
la naturaleza humana es corrupta y depravada, y que la maldad no se puede
evitar.[1]
Por lo tanto, ellos buscaban una donación de gracia
irresistible del Espíritu Santo. Con sus rodajes por el piso
y sus balbuceos en lenguas ellos
actuaban bastante parecidos a algunos carismáticos de hoy. De hecho,
muchos carismáticos hoy han caído en jansenismo sin darse cuenta,
y su actividad emocionalmente cargada no es más que regresión
sicológica al comportamiento infantil, no una espiritualidad mística
madura.
En verdad no debe parecer
sorprendente que tan tontas ideas puedan tener tan amplio atractivo, porque
ellas atraen sicológicamente a la parte de la psiquis humana que quiere
un camino más facil que el duro, estrecho, y disciplinado camino del
cristianismo. Es por esto que, aun hoy, la mayoría de los
protestantes, y aún bastantes
católicos, están inconscientemente llenos de estos mismos errores.
Tristemente, son pocas las almas ingenuas que leen alguna vez las letras
minúsculas que dicen, Ninguna licencia concedida por el diablo
será honrada por Dios.
Quietismo
Algunas personas construyen
su espiritualidad sobre la idea del auto-abandono. En contraste con la
auto-entrega,[2]
que es basado en vaciarse de su yo por medio de un
humilde y devoto amor
por Dios, el auto-abandono es basado en un tipo de
orgullo espiritual por lo cual se busca una indiferencia hacia el mundo
exterior, incluyendo virtud tradicional en sí. El abandono, después
de todo, significa eso mismo: falta total de dirección.
Ya sea basado en la
percepción budista de que la creación es mala y, por lo tanto,
uno debe evitar el sufrimiento liberándose
de las ataduras del mundo por la meditación, o basado en las infame
herejías de Jansen, Molinos, Guyón, y Félenon del siglo
diecisiete, o basado en el ingenuo concepto que marihuana y las drogas
sicodélicaso que la sexualidad fuera
del sexo casto maritaltengan algún valor espiritual, o basada
en la preocupación con apariciones y
visionarios, o aún basada en la seudo-católica
oración centrante, el quietismo
hace de las sensaciones sicológicas el foco de la experiencia
espiritual. El alumbramiento viene, según dicen, por hacer nada.
Pero este hacer nada se vuelve en una actividad narcisista exclusiva
que intenta sentir con los sentidos lo que atribuye la teología
tradicional a los trabajos no sensoriales de la gracia divina. Esencialmente,
entonces, todas las variedades del quietismo no tienen nada que ver con
religiónen verdad no es nada más que
técnicas sicológicas.
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No obstante,
ésta búsqueda de satisfacción sensorial sicológica
no es exclusiva del quietismo. De hecho, es un fenómeno universal,
y se deriva del mismo pecadoes decir, de nuestra
separación natural de Dios.
Así
como los filósofos através de los tiempos han observado que
podemos encontrar pizcas y huellas de divinidad en el mundo natural, así
también todos podemos experimentar un hambre para una
conectividad espiritual entre los unos con los otros y con Dios, cómo
una clase de ansia profunda por lo que se carece en la vida ordinaria. Pero
dado nuestro estado de separación de Dios, y la
ceguera espiritual que surge de esta
separación, la mayoría de nosotros llenamos nuestra hambre
con lo que está más inmediato y disponible
naturalmente; los cinco sentidos físicos
de la carne.
Por
consiguiente, Cristo nos tuvo que enseñar la verdad que no vemos por
nuestra ceguera: Quien coma Mi Carne y beba
Mi Sangre, tiene vida eterna. . . . Lo mismo que el Padre, que
vive, Me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que Me coma
vivirá por Mí. . . . El espíritu es el que da vida;
la carne no sirve para nada (Juan 6: 54, 57, 63).
Y en
nuestra hambre por Cristo encontramos las base mística para la
enseñanza de la Iglesia sobre la moralidad sexual. No es que el
placer sexualque es uno de los placeres,
físicos y sicológicos, más exquisitos conocidossea,
en sí, perjudicial o malo; es que simplemente su propósito
no se ha entendido cuando se saca de su contexto apropiado de matrimonio
y procreación.
En Cristo,
entonces, tenemos acceso a vida real y al éxtasis no sensorial,
muchísimo más grande que una mera sensación de placer
físico cualquiera. Las realidades físicas de esta vida son
. . . pues, realidades, sí, y todos tienen un propósito
temporal, pero entendiéndolo en el sentido cristiano nos deben apuntar
a la realidad supremay éxtasisde la inmensa gloria de
Dios en Su Reino.
Así
que, los místicos através de los tiempos han observado que
la selección entre espíritu y carne es unoo el otro.
Como Cristo y Juan el Bautista, según uno aumenta, el otro tiene que
disminuir. Si no entendemos esto, entonces simplemente no hemos entendido
el punto del cristianismo; el entrar en la imponente y gloriosa presencia
de Dios, para ser colmados no con
fantasías
eróticas, sino con toda la plenitud de Dios (cf. Efesios
3:19) |
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Por supuesto, como un
bono adicional al quietismo, está la falta de obligaciones
morales: el alma de perfecto abandono no peca, enseñaba los quietistas,
porque el alma está tan desprendida de todo que el pecado se vuelve
irrelevante. Así que puedes tenerlo todo. Al menos, hasta el Día
del Juicio.
En ambos de estos conceptos
de misticismo tú eres separado de las buenas obras externas,
separado de la supervisión de pastores y confesores, separado de la
obediencia de la autoridad de la Iglesia, alejado de la confianza y dependencia
en la vida litúrgica, sacramental y devocional de la Iglesia. Y allí
te encuentras, como oveja sin pastor, libre para buscar y seguir tus propios
interesesy vulnerable a los intereses propios de cualquier lobo que
coincidentemente pasa por alli.
El Peligro
en la Ofensa a la Castidad
Todos los
bautizados están llamados a la castidad,
pero muchos bautizados ni siquiera saben que es la castidad.
Así es que, para poder definirlo, vamos a mirar a cosas que la ofenden
(énfasis añadido a palabras claves). ¿Y por qué
éstas cosas son ofensivas a la castidad? ¿Por qué lo dice
el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC)? No. Ellas son ofensivas
a la castidad porque pervierten el
significado
de la sexualidad que Dios, en su amor creativo, anticipó para
nosotros. A cualquiera que no ha entrado en la experiencia del amor
místico, todo esto le puede parecer difícil para entender,
pero si tú alguna vez te entregas al amor puro,
tú no solo entenderás estas cosas, sino que también
las sentirás en lo profundo de tu corazón
ansioso.
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La
lujuria es un deseo o un goce desordenados
del placer venéreo. El placer sexual es moralmente
desordenado cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades
de procreación y de unión
(CIC 2351). |
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La
masturbación se ha de entender la excitación voluntaria
de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo.
Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición
constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna
duda que la masturbación es un acto
intrínseca y gravemente desordenado. El uso deliberado
de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice
a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine. Así,
el goce sexual es buscado aquí al margen de la relación
sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza
el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación
humana en el contexto de un amor verdadero
(CIC 2352). |
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La
fornicación es la unión carnal entre un hombre y una
mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las
personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los
esposos, así como a la generación y educación de los
hijos. Además, es un escándalo grave cuando hay de por medio
corrupción de menores
(CIC 2353). |
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La
pornografía consiste en dar a conocer actos sexuales, reales
o simulados, fuera de la intimidad de los protagonistas, exhibiéndolos
ante terceras personas de manera deliberada. Ofende la castidad porque
desnaturaliza la finalidad del acto sexual. Atenta gravemente a la dignidad
de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues
cada uno viene a ser para otro objeto de un placer
rudimentario y de una ganancia ilícita. Introduce a unos y a otros
en la ilusión de un mundo
ficticio. Es una falta grave. Las autoridades
civiles deben impedir la producción y la distribución de material
pornográfico
(CIC 2354). |
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La
prostitución atenta contra la dignidad de la persona que se
prostituye, puesto que queda reducida al placer venéreo que se saca
de ella. El que paga peca gravemente contra sí mismo: quebranta la
castidad a la que lo comprometió su
bautismo y mancha su cuerpo,
templo del Espíritu Santo (cf 1 Co 6, 15-20).
La prostitución constituye una lacra social. Habitualmente afecta
a las mujeres, pero también a los hombres, los niños y los
adolescentes (en estos dos últimos casos el pecado entraña
también un escándalo). Es siempre gravemente pecaminoso dedicarse
a la prostitución, pero la miseria, el chantaje, y la presión
social pueden atenuar la imputabilidad de la falta
(CIC 2355). |
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La
violación es forzar o agredir con violencia la intimidad sexual
de una persona. Atenta contra la justicia y la caridad. La
violación lesiona profundamente el derecho
de cada uno al respeto, a la libertad, a la integridad física y moral.
Produce un daño grave que puede marcar a la víctima para toda
la vida. Es siempre un acto intrínsecamente
malo. Más grave todavía es la
violación cometida por parte de los padres (cf. incesto) o de
educadores con los niños que les están
confiados (CIC 2356). |
Castidad
Para Aquellos que son Solteros
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La castidad
debe calificar a las personas según los diferentes
estados de vida: a unas, en la virginidad o en el celibato consagrado,
manera eminente de dedicarse más fácilmente a Dios solo con
corazón indiviso; a otras, de la manera que determina para ellas la
ley moral, según sean casadas o celibatarias. . . .
Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras
practican la castidad en la continencia
(CIC 2349). |
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Los novios
están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba
han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad
y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán
para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas
del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad
(CIC 2350). |
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La
homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres
que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia
personas del mismo sexo . . . Apoyándose en la Sagrada Escritura
que los presenta como depravaciones graves . . . la Tradición
ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente
desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual
al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva
y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso
. . . Las personas homosexuales están llamadas a la
castidad
(CIC 2357; 2359). |
Castidad en el Matrimonio
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La sexualidad
está ordenada al amor conyugal del hombre y de la mujer. En el matrimonio,
la intimidad corporal de los esposos viene a ser un signo y una garantía
de comunión espiritual. Entre bautizados, los vínculos del
matrimonio están santificados por el sacramento
(CIC 2360). |
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Llamados a dar
la vida, los esposos participan del poder creador y de la paternidad de Dios
(cf Ef. 3, 14; Mt 23, 9). En el deber de transmitir la vida humana
y educarla, que han de considerar como su
misión propia, los cónyuges saben que son cooperadores del
amor de Dios Creador y en cierta manera sus
intérpretes. Por ello, cumplirán su tarea con
responsabilidad humana y cristiana
(CIC 2367).
Por razones
justificadas, los esposos pueden querer espaciar los nacimientos de
sus hijos. . . . La continencia periódica, los
métodos de regulación de nacimientos fundados en la
auto-observación y el recurso a los períodos infecundos son
conformes a los criterios objetivos de la moralidad. . . . Por el contrario,
es intrínsecamente mala toda acción
que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización,
o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o
como medio, hacer imposible la procreación
(CIC 2368; 2370).
Las parejas que
descubren que son estériles sufren
grandemente. . . . Las técnicas que conlleva la
disociación del esposo y la esposa, por la intrusión de una
persona que no sea la parejas (donación de esperma u óvulo,
útero sustituto), son gravemente inmoral. Estas técnicas
(inseminación artificial heteróloga y fecundación) violan
el derecho del niño a nacer de un padre y una
madre conocido por él y obligados el uno al otro por el matrimonio.
Ellas traicionan los derechos de los esposos de llegar a ser un padre y una
madre exclusivamente el uno a través del otro. . . .
Las técnicas que envuelve solo a las parejas casadas (inseminación
artificial homóloga y fertilización) son quizás menos
reprensibles, pero aún continúan inaceptable moralmente. Ellos
separan el acto sexual del acto procreativo. El acto que trae al niño
a la existencia ya no es un acto en donde dos personas se dan una a otra,
sino más bien uno que le confía la vida y la identidad del
embrión a los poderes de doctores y biólogos y establece el
dominio de la tecnología sobre el origen y destino de la persona humana.
Una relación tal de dominio es en sí contraria a la dignidad
y a la igualdad que tiene que ser común a padres e hijos
(CIC 23742377). |
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El
adulterio. Esta palabra designa la infidelidad conyugal. Cuando un
hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen
una relación sexual, aunque ocasional, cometen un adulterio. Cristo
condena incluso el deseo del adulterio
(CIC 2380). |
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Divorcio
es una grave ofensa en contra de la ley natural. Pretende romper el contrato,
aceptado libremente por los esposos, de vivir juntos hasta la muerte. El
divorcio atenta contra la Alianza de
salvación de la cual el matrimonio sacramental
es un signo. el hecho de contraer una nueva unión, aunque sea reconocida
por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el cónyuge casado
de nuevo se haya entonces en situación de adulterio público
y permanente. . . . El divorcio es también inmoral porque introduce
el desorden en la célula familiar y en la sociedad. Este desorden
trae graves daños al cónyuge abandonado, a los hijos traumatizados
por la separación de los padres y a menudo viviendo en tensión
a causa de sus padres, y por su efecto contagioso, que hace de él
una verdadera plaga social
(CIC 2384; 2385).
Existen, sin embargo,
situaciones en que la convivencia matrimonial se hace prácticamente
imposible por razones muy diversas. En tales casos, la Iglesia admite la
separación física de los esposos y el fin de la
cohabitación. Los esposos no cesan de ser marido y mujer delante de
Dios; ni son libres para contraer una nueva unión. En esta situación
difícil, la mejor solución sería, si es posible, la
reconciliación
(CIC 1649).
El consentimiento
[al matrimonio] debe ser un acto de la voluntad de cada uno
de los contrayentes, libre de violencia o de temor grave externo. Ningún
poder humano puede reemplazar este consentimiento. Si esta libertad falta,
el matrimonio es inválido. Por esta razón (o por otras razones
que hacen el matrimonio nulo e inválido) la Iglesia, tras de examinar
la situación por el tribunal eclesiástico competente, puede
declarar la nulidad del matrimonio, es decir, que el matrimonio nunca
existió. En este caso, los contrayentes quedan libres para casarse,
aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de una unión
precedente anterior
(CIC 16281629). |
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No pocos postulan
hoy una especie de unión a prueba cuando existe
intención de casarse. . . . El amor humano no tolera
la prueba. Exige un don total y definitivo de las personas entre
sí
(CIC 2391). |
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La cooperación
formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena
canónica de excomunicación este delito contra la vida humana.
Una persona que procura el aborto, si éste
se produce, incurre en excomunicación . . . por la misma
realización de la ofensa. . . . Con esto la Iglesia
no pretende restringir el ámbito de la misericordia. Más bien,
ella hace claro la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable
causado al inocente a quien se da muerte, así como a los padres y
a toda la sociedad
(CIC 2272). |
El Peligro
del Encaprichamiento con los Fenómenos Místicos
Frecuentemente, al menos
en la opinión popular, los efectos de la espiritualidad
místicalos estigmas, los éxtasis, las levitaciones, las
aparicionesensombrece la realidad mundana
de una vida que se ha dedicado a la disciplina y el trabajo duro. Y para
algunas personas estos fenómenos místicos son deseados a toda
costa, aún hasta el punto del fraudeo la colusión consciente
(o inconsciente) con el diablo.
Cristo, por supuesto,
nos advirtió sobre esto:
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No obstante,
no os alegréis de que los espíritus se os sometan, sino alegraos
de que vuestros nombres estén escritos en los cielos. |
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Lucas
10:20 |
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Por tanto, sólo
hay una protección en contra del peligro de encaprichamiento con los
fenómenos místicos: buscar sólo
amar a Dios, y dejar que Dios te dé los regalos
que Él te desea dar, cualesquiera que
sean.
Tristemente, aún
ésta protección puede ser torcida y distorsionada por mentiras
sicológicas. El mundo está lleno de personas que claman amar
a Dios, y sin embargocon intención o sin intenciónle
sirven a nada más que, a sus propios intereses. En vez de buscar a
la humildad que caracteriza el misticismo genuino,
muchas personas buscan un sentimiento emocional de bienestar, una certeza
de que lo que ellos están haciendo es lo correcto, y que pueden tener
delicias espirituales mientras ignoran la disciplina que ello
conlleva.[3] Por
tanto, tienen sus esperanzas puestas en los milagros; y no en luchar y
esforzarse, para que sus vidas cambien, y se desvían del Camino de
la Cruz para irse tras el atractivo de apariciones
y videntes.
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En su
libro de fantasía El Hobbit, precursor
a la trilogíaEl Señor de los Anillos, Tolkien habla
sobre un viaje que traviesa el oscuro y peligroso Bosque Mirkwood. Se les
advierte a los viajeros que permanezcan en el sendero y que nunca lo
abandonen, pase lo que pase. Más sin embargo, acabando de comenzar
se van a espiar unas luces de hadas parpadeando en la oscuridad. Embelesados
con el encanto de las luces dejan en camino, con la esperanza de descubrir
las mismas hadas. Pero mientras más buscaban a las hadas, más
se desvanecían las luces en la distancia. Entonces, lejos de la seguridad
del camino, y perdidos sin remedio en la oscuridad, los viajeros fueron atrapados
por unas arañas gigantes.
Bueno, el cuento continúa . . . pero la lección esta
clara: si te desvías del camino verdadero para ir tras luces de hadas,
te arriesgas a gigantescos
peligros. |
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Así que esto
nos trae a la una prueba única que revela un sincero
deseo por Dios. A través de los tiempos,
muchos místicos genuinos lo han experimentado personalmente. Más
aún, algunos místicos, como la Bienaventurada Anna María
Taigi y los videntes de
Garabandal,[4]
han predicho que eventualmente, esto ocurrirá como un evento mundial.
Es la prueba de la
compunción.
Compunción
Compuncióno
el don de lagrimasno es un ataque de depresión;
es el resultado de un cambio repentino y genuino de perspectiva, una actitud
prevaleciente de pena por los
pecados.[5]
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Dichoso los que lloran,
porque ellos serán consolados.Pero el llanto al cual [el
Señor] vincula a una promesa eterna es distinto de la
aflicción de este mundo; los lamentos que se escuchan en este mundo
no hacen dichoso a nadie. Es muy distinta la razón de ser, los gemidos
de los santos, la causa que produce lágrimas dichosas. La aflicción
religiosa se lamenta por el pecado, el propio y el ajeno; no se lamenta por
lo que pasa a consecuencia de la justicia de Dios, sino por lo que hace la
malicia del hombre. Verdaderamente, aquel que obra mal debe ser más
lamentado que aquel que lo sufre, porque por su maldad el pecador
descenderá al castigo, mientras que el aguante puede alzar a la gloria
a un hombre justo. |
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De un sermón
sobre las bienaventuranzas
por San León Magno, papa
Oficio de Lecturas, sábado
Semana veintidós en Tiempo Ordinario |
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Muchos místicos
através de los tiempos han descrito la experiencia de compunción
como el primer paso a la vida espiritual genuina. Una vez abrumados por la
profunda realización de cuanto hemos herido a los demás con
nuestros comportamientos auto-indulgentes, entonces nosotros, como Cristo
llorando por nosotros, comenzaremos a llorar por nosotros mismos y por los
demás. Santa Teresa de Ávila describe a un alma en semejante
dolor:
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Quizás de alguna
forma la pena viene de un dolor profundo que siente al ver que Dios es ofendido
y poco estimado en éste mundo y que muchas almas se pierden
. . . Aunque vea que la misericordia
de Dios es grandepues por muy malvada que sean su vidas, éstas
[almas] pueden enmendarse y ser
salvadasella teme que muchas están
siendo condenadas.
. . .
[E]l dolor sufrido en este estado . . . rompe y tritura
al alma y la hace pedazos, sin que el alma luche por ello o aún a
veces, sin quererlo el alma.
. . .
Si un alma con tan poca
caridad [6]
cuando es comparada a la de Cristo . . . siente este tormento tan
insoportable, ¿cual tendría que haber sido el sentimiento de
Nuestro Señor Jesucristo? ¿Y que clase de vida Él habrá
sufrido puesto que todas las cosas estaban presentes a Él y era Él
siempre testigo de ofensas graves cometidas en contra de Su Padre?
. . . Pero yo considero muy difícil el ver las tantas ofensas
cometidas tan continuamente en contra de Su Majestad y a las muchas almas
que van al infierno que pienso que, solo un día
de ese dolor hubiese sido suficiente para terminar a muchas vidas; cuanto
más una sola vida, si Él hubiese sino únicamente un
hombre. |
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El
Castillo Interior
V:2. 10,11,14 |
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Esta profunda
pena por los pecados del mundo confirma el amor
del alma para Dios porque se origina en el mismo núcleo de la
libre voluntad. Ningún
alma puede desear el bien, y mucho menos hacer el bien, sin la gracia de
Dios. Pero contrario al reclamo en el quinto siglo, de Pelagio, esta
afirmación no contradice la bondad de la naturaleza humana, ni se
burla de la libre voluntad. Y tampoco tiene que ser
respaldada con la idea agustina de la
predestinación.
El hecho simple es que,
así como el cambio psicológico empieza con remordimientos dolorosos
por el comportamiento de uno, el alma, viendo la
corrupción del mundo y sintiendo una pena profunda
por ello, puede libremente volver a Dios y, como Santa Catalina de Génova,
decir, con un grito de angustia interior, ¡O Señor, no
más mundo, no más pecado! Pero sin gracia divina el alma
no puede hacer nada en cuanto a la pena; y ni siquiera sabe qué hacer.
Sin embargo, el llanto de lágrimas inicial será escuchado,
y su viaje hacía la santidad de amor
puroy el profundo don de lágrimascomenzará.
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1. La verdadera teología
católica nos enseña que la naturaleza humana es esencialmente
buena. Aunque podemos evidenciar la depravación y la corrupción
alrededor nuestro, esta corrupción social es llamada
concupiscencia, el resulta del pecado Original.
Pero, si nos rendimos a la gracia divina, las
defensas sicológicas que nos sostienen
en la concupiscencias pueden ser superadas.
2. Entrega siempre implica
entregarse a alguien. Igualmente, en el sentido místico, la
auto-entrega quiere decir entregar su yo a Dios y a su Voluntad.
Consecuentemente, la
auto-entrega exige
creer en Dios totalmente. Por otra parte, el
auto-abandono implica una creencia
en nada y significa abandonarse a cualquier y toda cosa, venga
lo que venga, sin la cualificacióny esto tambien predispone
al alma a las influencias demoniaca.
3. Kevin Orlin Johnson, Twenty
Questions About Medjugorje (Dallas: Pangæus Press, 1999), p. 13-14.
Dr. Johnson da respuestas claras y fidedignas a las preguntas sobre qué
realmente ha dicho Roma en cuanto a las supuestas apariciones en Medjugorie.
Usted puede ordenar este folleto (en inglés) directamente del editor
al mandar $2.00 ( incluye franqueo y manejo) a Pangaeus Press, PO Box 670127,
Dallas, Tx 75367.
4. La Bienaventurada Anna María
Taigi (1769-1837) profetizó una futura iluminación de
toda consciencia. En 1965 en Garabandal, los videntes tuvieron varias
experiencias de visiones en donde la Santísima Virgen anunció
proféticamente un Aviso corregirá la consciencia del
mundo
Sin embargo fíjese, que de acuerdo a las investigaciones
oficiales de la Iglesia (hasta las de 1996) con relación a los sucesos
de Garabandal la supernaturalidad de las apariciones en referencia
no fueron probadas, (vea
http://www.ewtn.com/library/BISHOPS/GARABAND.HTM).
5. Kevin Orlin Johnson,
Apparitions: Mystic Phenomena and What They Mean (Dallas: Pangæus
Press, 1998), p. 35.
6. Eso es, ella misma.
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